
En el jardín de la abuela,
habita una multitud quisquillosa de contrastes,
aglutinándose en su reducido espacio,
pasado, presente y futuro,
primaveras, veranos, otoños e inviernos,
sonrisas infantiles, adultas miradas melancólicas,
una generación tras otra,
legión victoriosa regresando a casa,
festejando en una orgía frenética,
dentro-fuera de mi cabeza...
El joven cafeto salvado creciendo agradecido,
el Aretillo, la corona de cristo, en flor,
la vieja higuera, el durazno y el níspero,
llorando sus últimos frutos,
conviviendo alegres con la llave nariz,
la pala, la rejilla y el tubo oxidado,
el abejorro, el colibrí y la mariposa,
testigos silenciosos de su concubinato...
En el jardín de la abuela,
esta tarde domingo en que regreso,
con la nostalgia del abuelo en mis ojos,
con la tierra de tu piel en mis manos,
con la presencia del sobrino neonato,
se aspiran los olores de su bienvenida,
cojo una silla, me siento,
miro alrededor, recuerdo - siento - planeo...
Se que vos, amada mía, no lo puedes ver,
por ello te lo platico,
en el jardín de la abuela, en mis veintitantos,
en esta tarde domingo falleciendo...

Texto e Imagenes: Inflamadorate una tarde domingo falleciendo de Mayo 2005



























