lunes, mayo 15, 2006

Soldado de madera...





El soldado de madera deseaba salir a jugar cuando las cortinas metálicas se abrían y entraba de lleno el bullicio de la calle, pero la dura disciplina de su educación le impedía saltar del otro lado de la vitrina...

Así, el soldado de madera ejercía entonces su imaginación. Unas veces soñaba que salía de contrabando en la bolsa de mercado de alguna señora que pasaba por ahí; junto a la verdura y las carnes se alejaba mirando las calles apoyado en una pechuga de pollo. Otras veces se sentía más audaz y pensaba que siendo su derecho, cualquier soldado merece días de descanso, podía simplemente abrir la puerta y salir con la cabeza en alto para tomar la mano de alguna de las muchachas que paseaban en los alrededores...

Los días pasan y el soldado de madera imagina un sin fin de historias mientras la cortina metálica sube en la mañana y baja por las noches; mientras las señoras van y regresan del mercado; mientras las muchachas pasean; mientras las cosas de este mundo suceden...





Inflamadorate Mayo 2006...

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3 comentarios:

José Antonio Galloso dijo...

De alguna manera, todos somos como el soldado de madera, todos tenemos una cortina de metal
Saludos

El Enigma dijo...

... asi es como pasa la vida, imaginando.

Saludos

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

Inflamadorate dijo...

Camarada José Antonio, de alguna manera lo somos, aunque algunas veces nos esforzamos por no serlo...

Saludos




Camarada Enigma, imaginando y viviendo...


Saludos...