viernes, abril 08, 2005

Teoyotl I ...

De su llegada


In tlahulli, in ocotl,
matzayan in tlalli,
mixtitlan, ayautitlan.

Una luz, una tea,
los cielos se abren,
de entre las nubes, de entre las nieblas,
que ocultaron de mi vista
tu patria diecinueve años,
saliste para convertirte en mi esencia,
en mi alma, en mi aire,
belleza lunar de cabellos solares,
mancha blanca sobre lienzo negro,
último aliento de soldado herido,
caído bajo el fuego de los dioses
que te mandaron al mundo
siendo una divinidad,
tan solo para perdonarme,
para cubrirme
con el manto puro de tu cuerpo
y así sanar las llagas de mi pecho,
para que construyeras tu casa
en la inmortalidad de mi corazón.

Y tu, contenta con la encomienda recibida,
dulcemente con un soplido
susurraste a mi oído:
“Motzontlan, mocuatlan nitlapachoa,
cubro tus cabellos, tu cabeza,
que ningún rayo queme tu cuerpo,
que ningún llanto te sangre de nuevo,
de mis besos haz tu alimento
y en mis alas protege tus sueños.

Tzopelic, ahuiyac,
dulce, fragante,
tu aroma de jazmín
encadeno mis sentidos
al muro que rodea
la dura fortaleza de tu santidad,
impidiendo de por vida
alejar de bruma de mi ser
de tu magnifica presencia.

Así, bajaste tus pies
al calor de esta tierra,
siendo tú el ángel
dispuesto a cuidarme,
pero te enamoraste sutilmente
de mi mortalidad,
y por ello renunciasteal canto del coro celestial...




Texto: Inflamadorate una noche de 1999

1 comentario:

Inflamadorate dijo...

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